Por: Rodolfo Fernández de D. (M. T)

La toxoplasmosis es una enfermedad causada por un parásito llamado TOXOPLASMA GONDII. El
feto en desarrollo y los individuos inmunodeficientes son los más vulnerables a la infección. Este
parásito lleva un ciclo de contaminación que comienza cuando un gato infectado, a través de su materia
fecal, transmite la infección al ser humano y a algunos animales como el ganado, cerdo, etc.

Las formas más comunes de transmisión al ser humano pueden ser: el consumo de carne cruda o mal
cocinada, frutas o vegetales mal lavados, aguas contaminadas, leche no pasteurizada, o a través de la
placenta, especialmente cuando la madre sufre la infección activa, en cuyo caso la probabilidad de que el
toxoplasma pase al feto es muy alta.

Desde el momento de la infección, el toxoplasma se disemina desde su punto de entrada por todo el
organismo a través de la vía sanguínea y se reproduce intracelularmente, causando la muerte de las
células. Esto constituye la forma activa de la toxoplasmosis.

En la mayor parte de los casos la infeción es asintomática. Sin embargo, ocacionalmente se presentan
síntomas como: inflamación de los ganglios linfáticos, fiebre y dolor muscular, que en muchos casos
pueden asemejar la sintomatología de una mononucleosis infecciosa.

Menos de un 10% de los infectados reportan lesiones oculares (retina y coroides), pero éstas pueden ir
desde leves hasta muy severas.

El diagnóstico de Toxoplasmosis es usualmente establecido en el laboratorio clínico mediante un análisis
serológico y corroborado por una evaluación clínica. Las pruebas por anticuerpos de Inmunoglobulinas G
y M (IgG e IgM) miden de forma cualitativa y cuantitativa la cantidad de anticuerpos que hay en
circulación. Si los resultados reflejan un nivel muy alto quiere decir que hay mucho anticuerpo y puede
significar una infección reciente; sin embargo, esto no quiere decir nada como enfermedad. Una cosa es
estar infectado y otra tener la enfermedad.

La toxoplasmosis IgM aparece en la etapa aguda de la infección y se ha comprobado su duración
serológica positiva hasta por más de un año. La toxoplasmosis IgG empieza a elevarse durante la
infección y posteriormente sus títulos disminuyen gradualmente.

Existen diferentes métodos comerciales para la detección de estos anticuerpos como: Elisa,
Inmunoflorescencia Indirecta (IHA), Hemaglutinación Directa, Aglutinación por Latex y el test de
colorante de Sabin-Feldman; siendo éste el menos utilizado comercialmente.

En los países industrializados las estadísticas indican que el 30% de la población está crónicamente
afectada con este parásito. En la República de Panamá se ha visto un aparente incremento alarmante de la
población infectada en los últimos años. Sin embargo, esto no necesariamente nos indica que existe un
incremento en la incidencia de ésta infección, sino que posiblemente el uso de los avances de la tecnología
médica nos han permitido tener una idea más clara del porcentaje de la población infectada.
45 Años al Servicio de la Tecnología Médica
Toxoplasmosis: Ni Virus, Ni Bacteria